Acompañamiento Técnico. Fundamentos

Jorge Galo Medina Torres*

Araceli Martínez Vargas**

*Presidente de Training Smart Rural

**Vice Presidenta Training Smart Rural

Introducción 

El desarrollo rural es un integrante prioritario de la política Social de bienestar del gobierno federal. Se ha formulado especialmente para atender de manera individual, familiar y comunitaria a la población marginada y vulnerable constituida por indígenas, ejidatarios, posesionarios y productores de pequeña escala.

Como parte de esta nueva política social, los productores son considerados como sujetos de derecho, un requisito sine qua non para desarrollar sus capacidades y lograr su independencia productiva y económica a mediano plazo. Por ello, la ejecución de los programas se orienta por tres principios básicos:  producción sustentable, protección ambiental y generación de bienestar.  

El acompañamiento técnico-social para esta población rural mayoritaria debe partir de la cultura campesina y sapiencia ancestral de sus esquemas productivos. De la  adecuada y efectiva aplicación del acompañamiento como intervención social dependerán los resultados esperados.

El presente es un resumen de una propuesta de formación de técnicos sociales y productivos del Programa Sembrando Vida; que en esencia se ha preparado para fortalecer las acciones emprendidas mediante un mejor acompañamiento, integral y humanista. La pregunta conductora del trabajo fue ¿Cómo mejorar las condiciones para el cambio de los productores y sus comunidades, para el desarrollo sustentable — social, económico y ecológico — de los territorios rurales que resulte en su bienestar material, productivo y humano?

Objetivo

El objetivo general es contribuir a que el personal técnico acompañante –tanto en el sector público como en el privado–adopte mejores prácticas de acompañamiento para la transformación sustentable de las comunidades y territorios rurales. Se presenta un resumen del estado actual, papel e impacto del acompañamiento técnico –entendido como una combinación de capacitación, educación, formación, innovación, intercambio de conocimientos y comunicación –como ingrediente esencial para el desarrollo, crecimiento y bienestar rural sustentable. El personal técnico y el productor rural constituyen un binomio estratégico inseparable para la transformación social, productiva y ecológica del campo mexicano.

Alcances 

Se parte de la premisa de que el acompañamiento técnico para que sea efectivo (rinda resultados) y eficiente (mejore los recursos y prácticas existentes) debe considerar los aspectos humanos del productor, los sociales de su comunidad y los ecológicos, económicos y productivos de su territorio. Es una inversión orientada a resultados y cambio de actitudes Esto significa que es un proceso educativo, permanente y continuo, de intercambio de conocimientos técnico-científicos y tradicionales, para mejorar la calidad de la vida de los productores, familias y comunidades rurales y por supuesto, incrementar los rendimientos y producción para su bienestar.

Un aspecto fundamental del Acompañamiento Técnico  es que enriquezca las las prácticas productivas del productor rural mediante la aplicación de métodos y técnicas mejoradas, que promueven su participación y autogestión para identificar y solucionar sus problemas.

 La filosofía central es que el Acompañamiento Técnico contribuya a que  el productor sea capaz de  ayudarse a si mismo,  a que desarrolle su capacidad personal para modelar su propio destino y a que conciba a la producción rural como un todo, no aislada, mediante un enfoque sistémico e integral. 

El Acompañamiento Técnico en su sentido mas amplio es aplicable en toda situación socioeconómica  y región agroecológica. Es un elemento fundamental para cultivar y educar al productor y eliminar esa funda mental que inhibe su cambio de actitudes mediante el desarrollo de nuevas aptitudes. Todos los productores, independientemente de su estado de desarrollo y escala de producción, requieren del Acompañamiento, solo que hay que adecuarlo a cada caso en particular. 

Se propone  básicamente  ampliar y estimular nuevos caminos del ejercicio del Acompañamiento Técnico que sirva al productor. Es el crisol en que se funden los conocimientos, capacidades, habilidades, actitudes y valores –de los productores y el personal técnico acompañante–para lograr los objetivos del desarrollo integral y sustentable del  campo.

Contenido y Desarrollo

El trabajo en extenso consta de 3 apartados generales, además del liminal o apertura, del desenlace y de la literatura revisada , que son: 1) Introducción en que se describe la estrategia del acompañamiento, su propósito, su condición de herramienta clave para la transformación y la propuesta para la territorialidad rural. 2) Desarrollo del trabajo, que a su vez incluye tres partes: las bases del acompañamiento, los resultados del acompañamiento y el acompañamiento en acción en que se discuten lo relacionado a la capacitación de técnicos y campesinos. 3) Conclusiones en que se realiza una discusión general del trabajo, se hacen recomendaciones técnicas, sociales y legislativas.

Justificación

La finalidad última del Acompañamiento Técnico es que sea capaz de crear valor sustentable, integral , adaptable e innovador . Y hacerlo a partir del productor rural como un ser humano, con su contenido cultural, intelectual, emocional, sus condiciones sociales y económicas y sus circunstancias agroecológicas. El cambio interior que se produce en el productor al aprender nuevas maneras de hacer lo que habitualmente realiza, es el desarrollo de capacidades nuevas que lo transforman en un mejor productor con nuevas y mejores  habilidades y   capacidades  que le posibilita el cambiar su perspectiva, su manera de pensar, su actitud.

Para elevar la productividad y la competitividad de la agricultura, es indispensable contar con un sólido servicio de asistencia técnica, organizado y en operación que haga posible poner en marcha nuevos conocimientos, tecnologías y prácticas mejoradas, combinados con las prácticas tradicionales. De ello deriva la necesidad de desarrollar capacidades diferentes y nuevas mentalidades en el personal técnico; cuyo  perfil tenga un enfoque más holístico, que presente, entre otras,  las siguientes cualidades:

comunicador, conocedor de la realidad rural, que combina métodos,

conocimientos y uso de la tecnología tradicional y moderna, un optimista

y líder con enfoque productivo, un educador fuera del aula, un verdadero

facilitador y un gestor del conocimiento, que intercambia experiencia y

otorga acompañamiento técnico al productor a lo largo de toda la cadena

productiva.

El acompañamiento no es del productor, ni es para el productor. Es con el productor. Un técnico no trabaja para los productores, sino con los productores. La vieja discusión de que si se enfocaba a lo productivo o a lo social, ya quedó atrás. Ahora, el técnico hace las dos cosas, atiende la gestión social, al productor como persona y como organización, se adentra en los aspectos. culturales, sus tradiciones, costumbres, su manera de vivir; y se involucra con los aspectos productivos.

Se requiere superar el enfoque tecnológico mediante el cual se pretendía ascender en la escalera de la producción, sin prestar atención al muro social en el que esa escalera –llena de semillas, fertilizantes, equipo, plaguicidas, sistemas de riego, invernaderos, maquinaria, y muchos otros—pudiera sostenerse. Y al final, como sucedió en las últimas décadas, todo este acervo tecnológico y de inversiones, al carecer de sostén, no cumplió con su fin.

Es evidente que se requieren acciones que fortalezcan el impacto económico y mejoren el entorno social y ecológico de los productores rurales.

Este esfuerzo representa un esquema integral, pragmático e innovador, Supera el esquema tradicional de capacitar por capacitar, investigar por investigar, vender lo que se produce. Propiciar  un nuevo esquema en que las prácticas de la asistencia técnica sean adecuadas a la cultura del productor, en que la investigación se vincule a la economía, situación social y entorno ecológico de los productores en cada región agroecológica, con el fin de que las innovaciones orienten al productor a sembrar y producir lo que se vende localmente de acuerdo a las prioridades nacionales de productos básicos y estratégicos considerados en el plan nacional de desarrollo y los programas sectoriales vigentes.

La actividad del técnico acompañante debe partir de la premisa de que la aplicación exitosa de los conocimientos científicos y tecnológicos generados para el campo, depende de que tan bien se adecue a la realidad cambiante. Esto es, la puesta en marcha de una innovación rural en particular, no sólo concierne al generador de ese conocimiento ni a la transformación, adopción  o adecuación en una tecnología específica, sino a todo un conjunto de factores y actores y que determina que un proyecto productivo sea o no exitoso. Un cambio paradigmático se puede observar cuando se está ante un nuevo juego, un nuevo conjunto de reglas, que se materializan en cambios de actitudes y mentalidades de los protagonistas del nuevo paradigma.

De esta manera el impacto y resultados de la puesta en marcha de programas, proyectos y acciones para impulsar el desarrollo rural, dependen de que se entienda: la autoridad moral de los responsables, de los centros o grupos de trabajo para el acompañamiento técnico e innovación; de la importancia de los problemas abordados y su dimensión cuantitativa y cualitativa; de la capacidad de adaptación del sistema de desarrollo; de la magnitud del esfuerzo asignado a los proyectos, que minimice dispersión, aislamiento, parcialidad (sesgo) y desequilibrio; de las redes de comunicación dentro del sistema y su uso; de la capacidad administrativa y de gestión de los grupos de desarrollo, asistencia técnica  e innovación; y por último la imaginación, creatividad, competencias y capacidades de los técnicos acompañantes de los productores rurales.

Hay una doble intención que subyace en los principios que guían la labor del proceso formativo-educativo del Acompañamiento:

1. Que el productor comprenda mejor su mundo rural para transformarlo, y

2. Poner al alcance del productor los avances del conocimiento y la cultura productiva.

Esta es la esencia de la política pública en el acompañamiento técnico rural, en la que se pone en práctica toda teoría formativa, educativa y de desarrollo humano. La práctica educativa, tal y como la reconocía el educador Brasileño Paulo Freire,  es la práctica social más política, en que se convierte en un genuino proceso educativo, en una formidable herramienta liberadora y transformadora del hombre y  que es aún más potente, que la que se da dentro de los muros universitarios, en el aula, porque se lleva a cabo en la propia realidad de los productores, en sus parcelas — milpa, corral, monte o cuerpo de agua –.  Al darse el proceso educativo de la extensión “fuera” del aula, permite una lectura dialéctica del proceso formativo. Ahí es donde debe y debería darse el Acompañamiento, en su búsqueda más allá del conocimiento y producto. Por ello, la  labor esencial más importante del técnico acompañante está conformada por un conjunto de actividades a realizar, de las cuales destacan

las siguientes:

     Mantenerse aprendiendo para enseñar

     Crear un ambiente estimulante y motivador

     Activar a los productores para involucrarlos en su propio desarrollo

     La comunicación como la base del proceso de cambio

    El mejor Acompañante  mueve mentes y resultados

    El Acompañante motiva al productor para alcanzar resultados efectivos

    El Acompañante capacitado obtiene los mejores resultados

    Un Acompañante debe cultivar una mente holística

El reto principal de la innovación no es la generación de ideas o de opciones de desarrollo; sino su integración como una capacidad institucional. Lo más común es que las iniciativas de innovación sólo contengan la fachada o parte inicial, haciendo mucha algarabía por la nube de ideas y proyectos que se generan.  Desafortunadamente, éstas no se convierten en lluvia de tecnologías (productos, procesos, mejoras administrativas y organizacionales, de modelos de agronegocios o asociatividad, y otras). Por ello, el reto es como hacer  que la innovación no sea solo una moda pasajera, sino una capacidad sistemática y totalmente inmersa en la mentalidad de los productores.

Innovación es un proceso permanente de aprendizaje y adaptación. Siempre existen oportunidades para desarrollar nuevas maneras de capacitarse, de aprender a trabajar y de construir nuevas competencias., de hacer mejor lo que ahora se hace bien. Las nuevas capacidades para innovar incluyen: técnicas, aprendizaje, adaptación e intervención.

La innovación vinculada a las necesidades de los productores debe considerarse como un esquema transversal a todo el proceso del Acompañamiento, en el que participan y colaboran muchos actores. Implica desarrollar una cultura de innovación, que fomente la interacción, el respeto, la confianza y la creación de grupos de productores alrededor de los conocimientos que implica la innovación.

El productor rural demanda de los mejores talentos con actitudes y mentalidades abiertas al cambio, creativas e imaginativas. Un aspecto fundamental en la selección del nuevo personal de acompañamiento y de la actualización de los actuales, es su proactividad a salirse de la esfera tradicional de la profesión y pensar más allá del producto (cultivo, ganado, especie acuícola, pesquera o forestal) y  considerar como se inserta en la cadena de valor; para hacer más partícipe al productor o usuario de los resultados de la investigación y experimentación.

El rol del acompañante ante este formidable reto, es el de facilitador y solucionador de los problems locales y regionales. Es un coordinador y gestor de esfuerzos para las distintas necesidades que tiene la comunidad; es un gestor de apoyos ante otras instancias y medios. Es un sembrador de esperanzas y optimismo, con los pies en la tierra, de que hay mucho por hacer para que productor sea y esté mejor.

De todos los elementos que integran el territorio rural, o mejor aún, de la territorialidad,   el hombre está en el centro de la misma. Estas  incluyen, el cultivo, la cultura, las costumbres, la hospitalidad, la subsistencia, los saberes, el agua, bosques, fauna, limites, senderos, umbrales, tradiciones, lenguas, modismos, cosmovisión, arraigo, respeto, diversidad, educación, salud, alimentación, caminos, luz, programas gubernamentales, espiritualidad, clima, sueños, aspiraciones, rebeldías.

Por tanto los acompañantes técnicos deben saber primero, lo que piensan los productores dentro de sus territorios rurales y su forma de organización, para de esa forma, entender sus prácticas productivas y su comportamiento cotidiano.  Y con esa base estar en condiciones de acompañarlos en el descubrimiento de mejores prácticas de trabajo y vida, que les permita visualizar nuevas perspectivas y maneras de hacer las cosas. Al final, asumirán una nueva mentalidad o actitud para que tomen las decisiones concernientes a su propio desarrollo y crecimiento como personas y productores. Esto significa entender su cultura, concepto que tiene su origen en la agricultura misma; y que deriva del latín colere, que significa cultivar, o dar a la tierra y a las plantas las labores necesarias para su aprovechamiento, De aquí surgen los conceptos posteriores como cultivar los conocimientos, las artes y al hombre.

La intervención mediante la práctica del acompañamiento técnico rural para los pequeños productores tiene que darse con tres elementos que guíen todo el proceso. Primeramente, la firme convicción de que es posible cambiar las condiciones existentes por otras mejores; que es posible disminuir la brecha de pobreza, marginación y producción. Enseguida, debe de realizarse de manera participativa, en un marco de inclusión social, alejada de toda sospecha de discriminación o exclusión; pero sobretodo con toda pasión, entusiasmo y motivación por parte de los técnicos, reconociendo que la mayor de las veces el problema de los productores no es tecnológico sino más relacionado con aspectos sociales, culturales y de actitud; a la pasión debe sumarse la preparación y la vocación de servicio. Y por último, tratar a los productores como seres humanos merecedores del mayor respeto y servicio, con acciones bien diseñadas, planeadas y objetivas, que sean testimonio del propósito de empoderar y liberar a los productores de los problemas (técnicos y no técnicos) que limitan su crecimiento y desarrollo .

El Acompañante Técnico como Director de Proyectos

Puesto que todo plan de intervención derivado del acompañamiento técnico constituye en sí un proyecto, su principal responsabilidad es dirigirlo. Ello significa, idealmente, que el técnico y todas las personas involucradas en el proyecto sean competentes para poner en marcha el trabajo y hacerlo con responsabilidad, disciplina y comprensión de los ámbitos técnicos (conocimientos), de comportamiento (actitudes y destrezas) y contextual (capacidad de relacionarse con personas y para que el proyecto funcione en la comunidad).

Para poner en práctica un plan de intervención de esta naturaleza, se recurre a el diseño y ejecución de una estrategia de acompañamiento rural; en la que como principio elemental se involucre activamente a los productores y tomar en cuenta todo aquello que los productores saben y construir sobre lo que ya tienen. Esto implica el entender y evaluar el conocimiento tradicional de los productores, sus sistemas de creencias y valores de sus prácticas, que le permita al técnico  valorar que mejoras se pueden recomendar o que se debe desalentar. El énfasis de la estrategia es crear por parte de los productores una demanda de información y mediante su motivación, capacitarlos y educarlos para satisfacer esa demanda de información, conocimientos y habilidades para la adopción de las tecnologías recomendadas. Una estrategia enfocada a una región en particular, a un producto básico o estratégico para el país o región, y con un plazo de tiempo determinado, se puede organizar dividiendo las tareas en dos etapas; la primera tiene que ver con el proceso de desarrollo de la planeación estratégica y la segunda el proceso de planeación operativa.

El enfoque propuesto derivado del presente estudio, puede revolucionar el tradicional y prepararnos mejor para enfrentar los retos complejos del desarrollo del campo. Implica replantear el desarrollo territorial, como una armónica conjunción de lo social, ambiental, agronómico, de mercado, administrativo y tecnológico, sobre la base de articular el movimiento de la comunidad en torno al trabajo creador de riqueza, de forma sustentable. Esto es, el plantear un nuevo esquema, con un enfoque moderno, con contenido y sensibilidad social, innovador, adecuado a a la realidad rural, pero sin que pierda su rigor académico: Un acompañamiento técnico-social integral, total, o si se prefiere, holístico permite capacitar técnica y creativamente a personas, a organizaciones y a instituciones. Para con ello mejorar las condiciones de vida de los productores individuales u organizados, mediante su propio esfuerzo y responsabilidad. Lo cual implica el intercambio de saberes, conocimientos, habilidades –técnicas, económicas, gerenciales, organizacionales, de comercialización, transformación, post-cosecha, cadenas productivas, de liderazgo y desarrollo del talento humano.

Por la experiencia en México y en el Mundo, se requiere de la formación de los técnicos actuales y futuros en competencias directamente relacionadas con la dirección de proyectos. Una Formación que considere la transición del acompañamiento tradicional a un acompañamiento humanista (Figura 1):

Figura 1. Competencias del acompañante productivo-social como director de proyectos

                    

La Propuesta

El núcleo de la propuesta reside en mejorar y fortalecer el acompañamiento para territorios y comunidades rurales, mediante la Dirección Sustentable y Rentable de Proyectos para el Bienestar Rural . Con ello se  consolidarían las prácticas agroecológicas de acuerdo a las condiciones territoriales locales;  se impulsaría el trabajo coordinado y organizado de los técnicos y sus correspondientes comunidades de aprendizaje campesinas; y se aseguraría que todas las actividades realizadas y los apoyos se constituyan en un mejor bienestar campesino. La metodología en sintesis  se fundamenta en tres conceptos interrelacionados que permite la integración de los proyectos de desarrollo rural: Perspectiva (o contexto), que se refiere las relaciones entre los proyectos y la organización de productores, y su implicación en la puesta en marcha de los proyectos, y su relación con el entorno, circunstancias y ambientes del territorio local y regional; Práctica (o técnicas), relativa a como se concibe el éxito de un proyecto, los objetivos de los proyectos, como influyen las partes involucradas (comunidad de aprendizaje campesino, los técnicos acompañantes y la población que no participa en el proyecto y la generación de resultados y productos específicos; y Personas (o comportamiento),  que implica las capacidades individuales del técnico acompañante como director de proyectos (compromiso, autoconfianza, liderazgo) y las capacidades de relación interpersonal valores, ética, cultura, negociación, resiliencia)  (Figura 2)

Figura 2 . Capacidades de los técnicos acompañantes como directores de proyectos sustentables para el

bienestar

Conclusión

Para los practicantes, los estudiosos, los beneficiarios y los tomadores de decisiones del acompañamiento rural no cabe la menor duda de su significativo rol en el desarrollo rural. Sin embargo, existe consenso en que se tiene que replantear la manera de organizar y llevar a cabo un acompañamiento rural más acorde con las condiciones actuales de la agricultura nacional. Entre las principales razones para impulsar un nuevo esquema de acompañamiento sobresalen las de tipo fiscal y de presupuesto, el desempeño incipiente en algunas regiones y etapas, y la evolución y especialización de las tecnologías disponibles para hacer frente a los retos de alimentación, pobreza y cambio climático. Hablar de un nuevo acompañamiento  es dejar atrás los esquemas  tradicionales que ya cumplieron una etapa del país, en la cual tuvo en sus mejores momentos, algunos éxitos; y encaminarnos  a convertir a los técnicos, en acompañantes más competentes, innovadores, que atiendan de manera más integral los problemas sociales y productivos del productor

El nuevo acompañamiento rural recomendado para las condiciones actuales y futuras en México, tiene como eje fundamental impulsar dos grandes transformaciones en la atención primordial de las comunidades productivas:

a. Pasar de la atención a unidades productivas rurales hacia la atención de cadenas productivas; y

b. Pasar del acompañante individual hacia redes de gestión del conocimiento para la innovación y competitividad, tales como las comunidades de aprendizaje campesino.

Es de reconocerse que el acompañamiento técnico-social ha sido el eslabón perdido que da cuenta de los magros resultados observados en el desarrollo rural;  la variable económica por sí sola no es capaz de atenuar las brechas de la pobreza rural; los enfoques paternalistas y asistencialistas parecen ahondar más la persistencia de pobreza y hambre, y, surge así, el concepto de capacidades y desarrollo humano. Con ello se cuestiona, si el tener y hacer, deben ir antes del ser y cuáles indicadores tangibles e intangibles permiten acercarnos a mejores condiciones de vida, menor dependencia, más autonomía de las comunidades y más libertad de los productores.

Se propone, en virtud de que México dispone de un terreno fértil y amplio para dar formalidad al paradigma emergente de una nueva estrategia de acompañamiento holístico,  que sea adaptable, participativo, innovador, incluyente, total, sustentable, y sobre todo, humano; poner en marcha un Programa Nacional de Acompañamiento Técnico  Rural, profesional, de calidad, eficiente y evaluable.  Un programa con fundamentos orientado a la acción práctica, con resultados, centrado en el campesino y en las comunidades de aprendizaje, en que el territorio rural se constituya en el aula de aprendizaje y transformación. (Figura 3)

Figura 3. La Nueva aula rural: la Comunidad de Aprendizaje Campesino, centrada en el sembrador

7 comentarios en “Acompañamiento Técnico. Fundamentos

  1. Excelente propuesta, lo más importante para el éxito de un programa de desarrollo rural es la implementación de la estrategia, es ahí en donde se Debra poner especial atención a lóenosla es operativos

    Me gusta

      1. Saludos CP Soto, nosotros tenemos varias opciones de capacitación , en la que se incluye la dirección de proyectos . Te envío link para que lo revises y de pies hablamos

        Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s