La Intervención participativa: Innovación y acompañamiento para el desarrollo rural

Jorge Galo Medina Torres

Araceli Martínez Vargas

Training Smart Rural

Formación Rural Inteligente

  1. El punto de partida

“… No todos tenemos talento por igual,

Pero todos debemos de tener igualdad

de oportunidades para desarrollarlo …”

 John F. Kennedy

Las políticas públicas para el desarrollo Rural del gobierno federal y de todas  las entidades federativas se enmarcan dentro del modelo de desarrollo territorial, que establece el  artículo 25 constitucional que en su primer párrafo dice a la letra: 

            “… Corresponde al estado la rectoría del desarrollo nacional para garantizar que este sea integral sustentable, que … permita … el conjunto de condiciones necesarias para generar un mayor crecimiento económico, promoviendo la inversión y la generación de empleo …”

Dicho mandato  deriva en tres acciones prioritarias:

 a) la educación e investigación vinculadas al aparato productivo;  

b)  el desarrollo socioeconómico que le dé valor a los productos, impulse la agroindustria y la reconversión productiva; y

c) la conservación del medio ambiente, que le dé prioridad al ordenamiento territorial.

Por ello se tiene que asegurar que todos los proyectos productivos establezcan las medidas de conservación, restauración y aprovechamiento sustentable de los recursos naturales. Que,  también sean el vehículo para un  desarrollo regional, equilibrado y sustentable, agroindustrial en que se  expandan las oportunidades económicas y  promuevan una mayor  bienestar para las familias rurales.

 Un problema recurrente en el emprendimiento tecnológico y agroindustrial es la falta de personal calificado, así como la falta de planes de capacitación para el desarrollo del capital humano. Adicionalmente,  aún persiste la desvinculación de la oferta técnico-profesional de las universidades, institutos, centros de investigación y  capacitación con los productores, sus organizaciones, agroemprendimientos  y agroempresas. Esto se refleja en el incipiente impacto de la indagación científica y tecnológica para  crear, innovar y adoptar tecnologías adecuadas para la transformación de los productos agroalimentarios; y el incipiente  estudio acerca de mercados y agronegocios, del desarrollo de  cadenas de valor, la evaluación del costo-beneficio de las tecnologías generadas y los mejores métodos o prácticas para el acompañamiento efectivo, tecnico y social, de los productores.  

2. El camino a seguir

Es evidente que se requieren acciones que dinamicen el  impacto económico y mejoren el entorno social y ecológico.  Este esfuerzo representa  un esquema holístico, pragmático e innovador, que modifique los esquemas anteriores en que  investigaba  por investigar y que los productores intentaban  vender todo que producían. Cambiarlo por otro en que la innovación sea el resultado de investigaciones vinculadas  a las circunstancias  sociales, a la economía  y al entorno ecológico, a fin de que se produzca de manera sustentable lo que requiere el mercado, o que se capaz de generar  mercados emergentes.

Una innovación tecnológica sólo se considera efectiva  cuando la gente adopta nuevos hábitos y actitudes, no  cuando adopta  nuevas  tecnologías. Al actual paradigma o modelo de trabajo, hay que sumarle el  componente educativo en su más amplia concepción —innovación tecnológica, perfiles profesionales nuevos, desarrollo de capacidades de los  productores, investigación científica ad-hoc, formación profesional, acompañamiento técnico y una verdadera vinculación—; de tal manera que se asegure su pertinencia y permanencia, y se establezca un proceso de re-alimentación y re-aprendizaje.

En su sentido más amplio, el sendero a seguir implica tanto el producto  como al productor. Es mas que un proceso de reingeniería o de reconversión productiva aislado, sino un trabajo que indispensablemente debe de hacerse con y para los productores.  A fin de cuentas, todo cambio del proceso tecnológico productivo, de organización, de producto o de comercialización, pasa primero por las etapas  que conllevan al cambio en su  manera de pensar, actitudes y maneras de producir. Cuando esto no sucede, no hay intercambio de tecnologías.

Esto significa ir  más allá del diagnóstico tradicional, de los análisis clásicos de fortalezas y debilidades o de escenarios (plataformas).

 Se tiene que acudir  a los cuestionamientos de fondo para llegar a  replanteamientos profundos de los objetivos y acciones presentes. La reingeniería se concibe como una estrategia de choque (shock), de sacudimiento de los esquemas tradicionales que ya no permiten  el mantenimiento o sustentación  de un territorio más  productivo e innovador. 

 Hammer (1995) acuñó el término reingeniería con el cual se entendía un “cambio radical en los procesos de negocios para producir una mejora drástica”. Por otro lado, la reingeniería también nos permite valorar el estado actual de la ciencia y tecnología y de la investigación, para su mejor acceso y difusión a fin de hacerla que trascienda y evolucione  hacia respuestas tecnológicas  innovadoras, creativas y pertinentes. Esto podría ser aplicable al ámbito rural si y solo si, se considera el ecosistema rural en su totalidad, si se aparta de acciones  o procesos aislados que han generado nulos o pocos resultados. Mas aún, cuando los sujetos de las innovaciones no han sido involucrados en su implementación,  o no la han entendido, o no las reconocen como solución local.

3. Los Retos a superar

 Existe, actualmente, una amplia brecha en la vinculación de las instituciones de educación superior e  investigación con  su entorno. Ello  significa la incipiente pertinencia de los programas de investigación y educativos para resolver problemas; explica también el impacto mínimo de la investigación científica que se lleva a cabo y de la formación profesional alejada de  perfiles profesionales con actitud emprendedora, creativa, innovadora y con  un alto nivel de competencia. (Medina y Mendoza, 2018)

 Esto implica la formación de un profesionista distinto para las condiciones actuales, con nuevas actitudes y aptitudes. La reingeniería humana, cómo un  proceso, se puede orientar  a que  una persona excelente se convierta en una persona todavía mejor, o una persona ordinaria, se convierte en una persona extraordinaria. Un profesionista, al tener la capacidad de moldearse a sí mismo, de rediseñarse, de afinar y ajustar sus valores y actitudes, de superar su baja autoestima,  de obtener y ampliar su calidad humana, su independencia y su interdependencia; podrá consolidar al menos tres cimientos: las creencias, los principios universales y  los valores derivados de éstos, como la ética y la congruencia.

La ciencia y sus resultados deben también de  rebasar el ámbito puramente académico y ponerse al servicio de los  productores. Implica derrumbar “élites” de conocimiento, abrir las  “torres” de marfil en las que se  encierran y aíslan la inteligencia; para que se conecten   horizontal y verticalmente. Implica salirse de los muros de las instituciones de educación e investigación y  establecer  relaciones directas para su vinculación efectiva y  se conviertan en algo más que  oficinas de relaciones públicas,  imagen institucional y venta de servicios. Esto significa, abocarse a  la búsqueda de las necesidades y sus problemas de manera oportuna y accesible. Por tanto, la reconversión nos ayuda a cuestionar el quiénes somos y el cuánto somos en relación a los recursos disponibles.

 Esto es,  la implantación de un gestión estratégica que se oriente a conciliar recursos limitados, necesidades ilimitadas y posibilidades finitas; de tal manera que los recursos disponibles se asignen efectiva y eficientemente en  acciones que le permitan al estado mexicano disponer de  propuestas sustentables  regionales.

De ésta manera,  la reingeniería se puede plantear como un proceso de reconstrucción, de remodelación, no solamente del escenario físico y natural, sino de las actitudes, de los hábitos, de las tradiciones, conductas y competencias. Significa reimaginar un modelo de investigación y educación diferente al que se ha venido aplicando.

Esto es, una nueva visión en que se reencuentren los sistemas productivos tradicionales y tecnológicos con las condiciones agroecológicas y culturales; que eleve las competencias profesionales y la autoestima de los productores; que  aleje el paternalismo nocivo, el asistencialismo pernicioso y opresor y que  elimine los subsidios indiscriminados e innecesarios.

 Es necesario plantear un nuevo  esquema para eliminar la pobreza mental que margina, trastoca y deprecia al individuo. El desarrollo o transformación de un territorio regional o local equivale a la movilización social, que a su vez activa nuevas y más intensas formas de trabajo, que se sustentan en el liderazgo. Visto de esta manera, el desarrollo se convierte en la sustentabilidad vital, que es activada por la acción social y no al revés. Movilización o acción social que genera riqueza, material e intelectual, que supera el desempleo y la marginación.

Como todo proceso, el cambio en las actitudes del ser humano es un camino a mediano y largo plazo. Si es que en verdad lo se desea es tener como propósito  genuino el  modificar la realidad y mejorar el bienestar social; es un camino ineludible.

 Como ente social, el ser humano, tiene una identidad histórica que lo une al pasado, una identidad cultural con  costumbres y tradiciones que lo ubica en el presente, y una identidad visionaria con sueños, aspiraciones, recreaciones y re imaginaciones que, convertidos en proyectos y propuestas con metas, lo posiciona en el futuro.

Esta  identidad tridimensional — histórica, cultural y visionaria— debe ser la base de   toda iniciativa para el desarrollo. En consecuencia  es indispensable  contar con talento humano ad-hoc  que sea capaz, además del diseño  y puesta en marcha de los proyectos, de movilizar a los distintos actores involucrados, sean éstos técnicos, productores o empresarios. 

En la  jerga del desarrollo organizacional,  a esto  se le conoce como Liderazgo. Ningún Proyecto tendrá  posibilidades de éxito si no se respalda en un sólido liderazgo, que se convierta en  un requisito esencial de todo el Proceso.

Así, el  componente investigación-educación, que debe de formar  parte del  Programa para el Desarrollo Agroalimentario del país,  tiene que re-pensar la formación de un nuevo profesionista líder,  para cada una de las fases del Programa. En este  perfil  de liderazgo resaltan algunas cualidades,  como la comunicación asertiva y  un   perfil curricular profesional que lo  prepare para enfrentar los retos complejos del desarrollo de nuestro campo.

4. Una propuesta con visión

El paradigma de desarrollo rural denominado sectorial ya es historia. Mediante él, a pesar de las buenas intenciones, se privilegiaba la actuación y desempeño (metas físicas o financieras) de cada dependencia y no de los supuestos beneficiados. Al final los resultados eran magros, de poca o nula generalización. Actualmente, la tendencia es hacia el paradigma del desarrollo basado en la concurrencia de acciones, en la sustentabilidad y en el territorio. El centro  de atención reside en el productor, en la comunidad, región, territorio cuenca, municipio o distrito rural. De acuerdo con este enfoque, todas las dependencias deben de incidir en el mismo territorio, con igualdad de oportunidades para todos,  resaltando el beneficio de la comunidad o región, superando el concepto tradicional de “cabeza de sector”.  Este nuevo enfoque además, tiene la particularidad de convertirse en un enfoque cercano a lo holístico, ya que tiene que  considerar todos los recursos, tomar en cuenta las vertientes social, económica, humana y ecológica y por arriba de todo,  propiciar la participación de los productores beneficiados.    Este enfoque puede ser considerado como un paradigma de la administración pública para la sustentabilidad del desarrollo rural.

Si bien hay que considerar las experiencias acumuladas y  los proyectos exitosos en la materia, se reconoce que es un proceso de aprendizaje de todos los actores. Para ello,  se requiere adecuar la oferta de la investigación, el diseño de un perfil curricular para un profesionista distinto, que sea la base para la institucionalización del proceso, su sistematización y eventual generalización. Para su adecuada implementación, todavía quedan algunas brechas abiertas:

En la puesta en marcha de esquemas sustentables para el desarrollo rural, es necesario atender las brechas de orden tecnológico, relativas a las necesidades de información para la  reconversión productiva; las de orden social, para asegurar la participación motivada y auténtica de la población beneficiada; las de orden ecológico, en términos del cuidado del suelo, agua, recursos vegetales y animales, del ambiente; hasta las brechas  de orden humano, específicamente, la formación de capital o talento humano ad-hoc,  en el cual se sustente todo el proceso productivo-social-económico-tecnológico. Este es el eslabón más débil de la cadena, y requiere  integrar en un solo profesionista, la formación para la vida y la formación para el trabajo. En ambos aspectos deben de estar imbuidos  los principios, supuestos, criterios y valores de la sustentabilidad.

También, hay que diseñar  un nuevo   profesional para una  nueva realidad y responder a la siguiente pregunta: ¿Cuáles deben de ser las características, cualidades, actitudes y aptitudes de un profesionista que tenga un perfil integrado horizontal y verticalmente en la sustentabilidad?  

  En cuanto a la investigación actual – indagación apreciativa o intervención participativa– se propone que sea de carácter  adhocrática. La adhocracia es un término que fue usado por   Toffler (1995 ) para referirse a una nueva manera de organizarse,  más orgánica, con  menor  formalización en las relaciones, enfocada a la  innovación o el trabajo por proyectos, realizada por  equipos interdisciplinarios de expertos reunidos para poner en marcha  proyectos que tengan al mercado como punto de partida; esto es,  un enfoque opuesto a la burocracia.

 La investigación adhocrática está encaminada a la innovación, en la que los expertos deben estar  preparados, con habilidades imaginativas y creativas. La pregunta a contestar es: ¿Qué esquema organizativo y de desempeño debe de atenderse para que la consulta sobre innovaciones tecnológicas, científicas, se puedan realizar en tiempo real, con respuestas a corto plazo, y que sean pertinentes dentro de un  ecosistema (o territorio rural) socio-cultural-ecológico-económico particular?

Asimismo, tenemos que atender lo relacionado con la vinculación transformadora, y preguntarnos: ¿Cómo integrar en un esquema operativo, amigable, desburocratizado, efectivo y eficiente, la vinculación de todas las instituciones relevantes, con la amplia, consensada y motivada participación de los productores locales?

El enfoque propuesto puede revolucionar al tradicional y  prepararnos  mejor para enfrentar los retos complejos del desarrollo rural.  Implica replantear la ingeniería del desarrollo territorial, como una armónica conjunción de la ingeniería social, ambiental, agronómica, de mercado, administrativa, tecnológica, sobre la base de articular el movimiento de la comunidad en torno al trabajo creador de riqueza, de forma sustentable.

El proceso de Reconversión Productiva basado en la reingeniería de los recursos naturales responde a una estrategia territorial de desarrollo y a la aplicación de una metodología específica,   en el ámbito  de la tecnología, de la enseñanza, de la práctica profesional y de la investigación. Por ello, constituye un vehículo seguro para plantear un nuevo esquema, con un enfoque moderno, con contenido y sensibilidad social, innovador,  adecuado a nuestras realidades, pero sin que pierda su rigor académico. 

El reto está en  articular un gran sistema  de innovación  que vaya  más allá de la ingeniería, al de la reingeniería que este país demanda para contar con esquemas sustentables validados en el territorio rural.

Este  proceso de  desarrollo está íntimamente ligado a un proyecto de liderazgo profesional, que se visualiza como  indispensable.  El nuevo perfil  del profesionista debe de imbuirle y generarle un compromiso genuino con la sustentabilidad; pero que además,  sea capaz de abordar los problemas,  analizarlos, y contar con las herramientas para poder operar los cambios.

Surgen varios conceptos claves: Integralidad, identidad, reingeniería, institucionalización, liderazgo, calidad, cambiar el libro, plataforma profesional e innovadora,  reconversión y experiencia profesional. 

Los beneficios esperados del enfoque son de tipo socioeconómico (rentabilidad, ganancias, inclusión, bienestar) y   ambiental (detener la erosión, reforestación, aumento del oxígeno, secuestro del carbono y producción de combustibles no fósiles).

La cultura productiva tradicional (identidad histórica) está ligada a la producción de cultivos básicos, los cuales constituyen no solamente su fuente de sustento (autoconsumo) sino un modelo de autonomía (Robert, 2010). Se podrá hablar de pobreza económica, de pobreza financiera y mercadotécnica, pero no de pobreza alimentaria. Por ello, el modelo innovador de transformación territorial debe propiciar que los cultivos alternos de la reconversión no se conviertan en un espejismo que aleje a los productores del cultivo de sus alimentos básicos tradicionales. Situación que reportan  Ortiz et al (2016  ) en su análisis del programa de reconversión productiva en varios estados de la república.

Este es un enfoque  modernizador que no  atenta contra las tradiciones y costumbres de los productores. El punto de partida de la reconversión productiva, —que no es otra cosa que el entender la naturaleza,  su capacidad agroecológica—, es el reconocimiento territorial.  Por tanto,  la reconversión debe de considerar las características productivas territoriales.  También, es imprescindible, conocer el componente social localizado en los distintos  territorios, dada la diversidad de climas, suelos  y altitudes. Así, si se tienen  identificados los potenciales productivos de cada zona,  la reconversión productiva debe de tomar en cuenta  dos vertientes: la penetración social  y los impactos esperados. 

Entre el productor y las instituciones gubernamentales, de investigación y educativas, esta situado el profesional cuya función es la del acompañamiento técnico y social al productor; a la  manera de la famosa navaja suiza, que encierra dentro de si, a un conjunto de herramientas, todas útiles para diferentes circunstancias. Un profesionista de esta naturaleza exige una rigurosa formación práctico-teórica, orientado a resultados, cuya misión es tratar con personas, para que éstas a su vez sean capaces de cambiar su manera de pensar acerca de su proceso productivo y mejorar su bienestar socioeconómico.

Que sea un profesionista paradigma de la innovación que, cree las condiciones para que los productores se motiven a andar nuevos senderos y que extraiga lo mejor de ellos, para convertirlos en mejores conductores de su vida productiva y familiar.

5. Acciones Propuestas

La intervención participativa, se fundamenta en la  metodología de la Indagación Apreciativa  (Hammond, 1998)   que parte de la suposición de que en todas las organizaciones, en todas las personas existe algo que funciona, algo que han hecho bien, algo que los distingue del resto.

El método tradicional de solucion de  problemas implica la secuencia clásica:

 1) necesidad de identificar problemas palpables

 2) análisis de causas

 3) análisis de posibles soluciones

 4) tomar la iniciativa (tratamiento) en la que la suposición básica es que las organizaciones son problemas que necesitan ser resueltos. 

Por su parte el método alterno de la Investigación Apreciativa, en que se basa la Intervención Participativa  implica la secuencia:

1) apreciar y valorar lo mejor de que ya ”existe”

2) considerar “lo que podría ser”

3) discutir “lo que debería de ser”

4) innovar “lo que será”.

Aquí la suposición básica es que las organizaciones son el rompecabezas a considerar.

Como se puede ver, este es un enfoque más acorde con la filosofía de las políticas actuales de desarrollo social. No se trata de identificar problemas, sino de las situaciones positivas que pueden generalizarse en la comunidad y región.

De manera específica, para su implementación, se recurre  a diversos talleres con grupos ad-hoc en los cuales de  trata el tema de la reconversión o reingeniería humana (el nuevo perfil profesional como componente esencial del modelo de trabajo de acompañamiento social y técnico). Se prepararía un conjunto de preguntas básicas que orienten la discusión, para luego convertir esta información en la propuesta central del proyecto.

En la jerga de la Indagación Apreciativa, se trata de llegar al final, con una “propuesta provocativa”, esto es cómo el grupo ad-hoc reunido puede transformar la experiencia inmediata del trabajo que actualmente se desarrolla  en acciones que nos permitan re-crear las situaciones exitosas; en lo que podría llegar a ser, en base a lo hecho hasta ahora. Aquí encaja el concepto de propuesta provocativa, que se refiere a aquella que insta la reflexión y que describe el estado ideal que permita crear las posibilidades reales de hacer más de lo que si funciona.

Puesto que la propuesta provocativa parte de la realidad, la manera de saber si la propuesta provoca la reflexión, se puede recurrir a preguntas como:

¿Cree usted que su declaración  desafía, innova o amplifica algún esquema establecido?

¿Está basada en ejemplos?

¿Es lo que se desea realmente, que la gente lo podrá asumir, apropiarse y defenderla enérgicamente?

¿Es una declaración afirmativa, con fines claros y bien establecidos, escrita en el presente, como si en verdad estuviera sucediendo?

Pongamos el caso de una comunidad de ejidatarios productores de maíz en Chiapas. Ellos han solicitado nuestro apoyo para que mejoren sus prácticas de cultivo y tener maores rendimientos por hectárea. ‘mejorar práctias’ no sería una definición clara del tema a abordar. Se requiere algo más específico, para poder ayudarlos a identificar cuales han sido sus éxitos (mejores rendimientos) en el pasado, cómo lo hicieron y cómo  lograr mayores rendimientos en sus cosechas siguientes.  Para ello recurriremos a preguntas básicas que nos den información de que fue lo que funcionó bien el el pasado. Podriamos empezar por preguntar dentro del grupo de ejidatarios a aquellos que han tenido rendimientos sobresalientes (productores lideres en producción, productores innovadores, etc). Esto es seguir la metodología de Indagación Apreciativa, ahora vestida de intervención participativa:

            Describa aquella ocasión en la que obtuvo cosechas excelentes ¿Cuáles fueron las condiciones existentes para que se diera esa cosecha?

            Describa ese momento en que al cosechar su maíz y ver los resultados, se sintio orgulloso de pertencer a este ejido ¿Por qué se sintió de esa manera?

            ¿Qué es lo que más apreció de ser parte de esta comunidad? ¿por qué?

Con estas preguntas y con los productores reunidos en una asamblea de trabajo, podemos iniciar el diálogo, con pequeños grupos, en pareja es ideal, registrando todo lo que se contesta. El solo hecho de plantear las preguntas tiene un efecto en todo el grupo. Luego todas estas respuestas individuales, se comparte con todo el grupo, para conocer sus reacciones, se puede inclusive solicitar que alguien comparta la mejor anécdota al contestar las preguntas. El objetivo es identificar los aspectos que nos pueden llevar a producir mas de lo que mejor ha funcionado. Terminada la discusión con el grupo, se procede a ordenar la información recabada y convertirla en algo que sea aplicable y útil. Hay que enlistar los temas comunes que hicieron posible tener cosechas superiores. La idea es que con el grupo reunido se explore cómo esa sabiduría se puede transformar en acciones que les permitan a todos lograr mejores cosechas de maíz. Las preguntas provocativas arriba señaladas son el punto de partida para que la comunidad identique las prácticas que hicieron posible tener cosechas altas, y como todos pueden llegar a hacerlo, a partir de lo que hasta ahora han hecho. Tiene que darse cuenta, que ya han tenido, por parte de algunos de sus compañeros, cosechas sobresalientes. Es hacer que ellos descubran esa parte de su historia, de sus tradiciones de los hechos que son parte de su comunidad. Son sus propias raíces, no se ha intriducido nada externo. La intervención se ha restringido a moderar y conducir la reunión, a provocar la participación de todos, y hacer que ellos mismos descubran lo mejor que ya tienen y como lo pueden hacer mejor.

En esencia y de manera muy resumida, lo que se hace y se explora en una comunidad mediante la Intervención Participativa es poner de manifiesto ese deseo humano de contribuir con lo mejor de cada persona y que lo haga sentir importante. En ningún momento se ha hablado de descartar alguna prácticas menos deseables, no se ha hablado de problemas (como es el caso tradicional de abordar un tema como el que nos ocupa con los maiceros de chiapas), ni se ha propuesto introducir algo externo. Lo que se trata es reafirmar el sentido de pertenecia de los productores a su comunidad, y que se sientan orgullosos de ella, que aporte algo importante y que les sea reconocido. Se ha enfatizado la participación de todos los integrantes del ejido. Que ellos mismos se den cuenta de lo que sus propios miembros han hecho. Así se pueden  identificar y actuar con esas prácticas mejores porque son algo de lo que como comunidad ya han vivido. Es una manera sencilla, tal vez para algunos hasta ‘obvia’ de lo que puede hacerse. Se trata de partir de sus propias experiencias, que las identifiquen como propias. Ya en el proceso de trabajo con la comunidad se podran ir explorando otras práctcas que mejoren lo hecho, introducir nuevas variedades, formas de cultivo, fertilización, manejo integrado de plagas, y muchas otras mas. Es un proceso de por vida, que puede persistir por si mismo. E irlo haciendo acorde consta sencilla, práctica y efectiva metodologia de Intervención participativa, para que se siga el mismo proceso de involucramiento de los productores.

Como lo ha dejado muy claro, William James:

“…El mayor descubrimiento de mi generación

es que un ser humano puede alterar su vida al alterar

sus actitudes …”

 6. Notas bibliográficas

Toffler, Alvin. 1995. El shock del futuro. (Future Shock). Plaza & Janes Editores, S.A.  360 Páginas

(Toffler Señala que las adhocracias se volverán más comunes y probablemente reemplacen la burocracia en el futuro próximo; y  que lo más frecuente será que lleguen como estructuras temporales, formadas para resolver un problema dado y disueltas tras ello)

Hammond, Sue Annis. 1998.  (2ª Ed). Breve libro de la Indagación Apreciativa. Thin Book Publishing Co. Bend, Oregon. 63 p.

(El autor señala que la Indagación Apreciativa es un proceso generador, creado y re-creado por la gente que la utiliza; se propone buscar lo que funciona bien en una organización, y encontrar maneras de repetir el éxito, hacer más de lo que si funciona) 

Hammer, Michael y Steven A. Stanton. 1997. La revolución de la reingenieria. Ediciones Diaz de Santos. Madrid, España. 367 p. 

(al acuñar el término reingeniería, Hammer se refería a un proceso que parte de la revisión a fondo y rediseño para producir mejoras espectaculares en el rendimiento y resultados; el hablaba de los dos enemigos de las organizaciones: la alta gerencia que no sabe asumir el rol de líder y por tanto  incapaz de cambiar algo; y la gerencia media, que desea permanecer como está, en el cómodo sillón del confort)

Medina T., Jorge Galo y Silvia Mendoza G. 2018. Vinculación y desarrollo rural: paradigma estratégico para la formación de extensionistas. Editorial Servicios Manaquel. ISBN: 978-607-29-1296-0. México, CDMX. 152 P.

(Los autores cuestionan la vinculación de los profesionistas y de las instituciones de educación superior al desarrollo rural; y cual es el perfil idóneo para trascender en esta tarea. Proponen el fortalecimiento de la vinculación universitaria en que estén articuladas las funciones docencia-investigación-extensión universitaria)

 

 Ortíz Caldera, Heriberto, María de Lourdes Montes Torre y  Amparo Jiménez González. 2016. La reconversión productiva ¿desarrollo o retroceso?.Revista EDUCATECONCIENCIA. 10 ( 11): . 13-25. SSN: 2007-6347 (Abril – Junio 2016) Tepic, Nayarit, México

(los autores plantean que al haber diferentes perspectivas de los problemas,  los diagnósticos técnicos y socio-económicos y las alternativas de solución que se plantean son muy diversos; por ello concluyen en que es necesario profundizar en entender  los factores sociales y económicos, que no han permitido combinar un sistema agrícola convencional con un sistema agrícola tradicional; y los factores que impiden la reconversión eficiente y productiva en las comunidades)

Robert, Jean. 2010. La crisis: el despojo impune. Editorial Jus (Serie Conspiratio) ISBN: 978-607-412-063-9 México, CDMX. 232 p.

(El autor plantea que las crisis financieras, neoliberales, del capitalismo, de los amos del Gran Dinero no pueden ser resueltas por los mismos que las originaron. Nos recuerda el no seguir confundiendo economía y política. Habla de territorialidad, subsistencia, territorios de subsistencia, guerra contra la subsistencia, los comunes y desvalor, conceptos con los que da sustento a su planteamiento de la lucha contra los que producen lo que comen y comen lo que producen. Se pronuncia por el rescate de la comunidad o comunes como via para sacudirse la creciente prsión de la economía financiera y capitalista)

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