97 Años de Servir al Campo: La Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro (1923-2020)

El sueño de un agricultor, Don Antonio Narro Rodriguez, hizo posible que sus bienes y propiedades agrícolas se transformaran en la Escuela Regional de Agricultura, un 4 de marzo de 1923. Después de transitar por algunas etapas críticas, en 1957 forma parte de las escuelas de educación superior que fundaron la Universidad de Coahuila. Es en 1975, cuando en el amanecer de día martes 4 de marzo, la escuela se convierte en Universidad, por decreto firmado por el Gobernador de Coahuila, Ingeniero Eulalio Gutierrez Treviño (egresado de la Narro). Al paso del tiempo, con la aprobación del Congreso de la Unión, se publica en el diario oficial de la federación, el 26 de abril de 2006, su constitución como Universidad Nacional, un organismo público descentralizado de la administración pública federal.

Tal vez ni en su sueño mas lúcido, Don Antonio Narro imaginaría hasta donde llegaría su voluntad, legado, impacto e influencia. Su albacea, Don Francisco Narro Acuña, primo de él, dejaría bien claro al apuntar que esta escuela se dedicaría a “…Formar agricultores, hombres que se dediquen al cultivo de la tierra, a plena ciencia y conciencia. Agricultores instruidos, educados y cultos, con los conocimientos científicos necesarios para obtener de su labor todo el provecho y para que el empirismo y la rutina no aten las alas del espiritu; pero sin que la sobra de literatura y teorías y la falta de prácticas sean cimiento de ideologías hermosas pero infecundas …”

La obra de Don Antonio Narro y las palabras de Don Francisco Narro son inmortales. Esa ha sido la tarea constante de la Narro: apoyar los brazos campesinos con mentes educadas, tecnologías sustentables, nuevas metodologías de organización y administración y desarrollo de capacidades. Todo pensando en y vinculado con quien cultiva la tierra. Si una institución esta desvinculada o aislada del mundo real, poco valor tendrá, afuera de sus muros universitarios, lo que enseñe o investigue.

La tierra es la madre que alimenta, reza así, el lema de la Universidad “Alma Terra Mater”; cuyo significado va más allá del sentido material de los alimentos y trasciende hacia lo mental. Hoy La herencia de Don Antonio Narro representa la lucha más inteligente que podemos hacer para luchar contra los dos adversarios mas temibles que actualmente enfrentamos: La ignorancia y la inopia.

No tengo la menor duda que la voluntad última de Don Antonio Narro, se expresa plenamente en las palabras de Don José Vasconcelos, al asumir la rectoria de la UNAM en 1920:

“Yo no vengo a trabajar por la Universidad, sino a pedir a la Universidad que trabaje por el pueblo”.

*Medina T., Jorge Galo. 2013. Sustentabilidad. Educar al hombre, cultivar la tierra. Editorial Académica Española. ISBN: 978-3-8473-5638-7 Saarbrücken, Alemania. 145 p.

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