Acompañamiento. Transformación Rural y Movilidad Social en México. Jorge Galo Medina T* Araceli Martínez Vargas** Lorenzo A. López Barbosa***

Presentación

Por las características y alcances del Programa Sembrando Vida, cuyos recursos están focalizados a pequeños productores para la formación y desarrollo de capacidades técnico-productivas y sociales, las expectativas generadas son muy altas. Para su pleno cumplimiento, lo indispensable es contar con un sólido programa de acompañamiento que posibilite la integración de esfuerzos que mejore el diálogo participativo y la toma de decisiones en las Comunidades de Aprendizaje Campesino (CACs). La cobertura nacional del programa significa una gran diversidad de recursos naturales y culturales de la población rural participante, en condiciones climatológicas altamente variables y en muchos casos vulnerables. A todo ello agreguemos que 7 de cada 10 mexicanos del estrato más bajo no consiguen superar la pobreza  a lo largo de su vida.

( https://imco.org.mx/temas/informe-movilidad-social-mexico-2019-via-ceey/).

Esta baja movilidad social se agrava debido a las grandes diferencias regionales. En el sur de México 67 de cada 100 personas permanecen en ese nivel mientras que en el norte esa cifra se reduce a 25.

Todo lo anterior hace del aprovechamiento sustentable –personal, social, ecológico y económico– un proceso muy complejo.

Un paso importante encaminado a mejorar las condiciones de vida de esta población rural, es el acompañamiento socio-técnico en el seno de las CACs. Para ello, se necesita de un marco de referencia específico que guíe el proceso de cambio y transformación de las comunidades hacia mejores prácticas, sustentables, integrales, participativas e incluyentes.

Tanto los técnicos productivos como los sociales y todo el personal operativo del programa son elementos clave para estimular y guiar en el propio campo, en sus territorios rurales, la energía campesina hacia mejores condiciones de vida y bienestar. A ellos se ha preparado y diseñado esta propuesta, enfatizando el carácter humanista del acompañamiento y sentando las bases para realizarlo; señalando los resultados esperados en cuanto al cambio y transformación de las comunidades de sembradores; definiendo lo que significa el acompañamiento para todos los involucrados, incluyendo el gobierno, la sociedad, el entorno económico, social y ecológico, las CACs y los técnicos. Incluye una esquema de capacitación de todos los técnicos que mejore y de mayor sustento a su gestión como agentes de cambio, desarrollando sus capacidades de práctica, perspectiva y persona. Con esta capacitación, todos los participantes obtendrían una doble certificación –nacional e internacional– a partir de su trabajo en el seno de las CACs y avalada por CONOCER. De igual manera y con el propósito de ampliar su perspectiva social y productiva, se aportan algunas reflexiones que les serán de utilidad en el trabajo cotidiano con los sembradores. Con buenas prácticas de acompañamiento se asegura que el proceso de desarrollo rural sea perdurable y sustentable; con ello se reafirma que si es posible cambiar y transformar la vida de las comunidades rurales para alcanzar un destino distinto al de su origen. Esto es, promover su movilidad social. El acompañamiento tradicional se ha enfocado en las técnicas e información para hacer las cosas; en cambio, el acompañamiento humanista para el programa Sembrando Vida, además del cómo, considera el para qué y el por qué. En síntesis, esta es la esencia del acompañamiento humanista, entendido como:

El proceso educativo de intervención para el cambio, centrado en el productor rural, orientado a fortalecer sus capacidades personales, sociales, productivas y económicas; con acciones que resulten en un desarrollo y transformación estratégica, sustentable, territorial e integral”

Un Eslabón Clave: El Acompañamiento para la Transformación

En el acompañamiento descansa el funcionamiento de las (CACs) del Programa Sembrado Vida, para sentar las bases del desarrollo personal y comunitario, centrado en el Sembrador. Más que un manual de instrucciones, la propuesta diseñada debe de considerarse como una guía, pauta o eslabón clave para promover y alcanzar el bienestar y desarrollo de los campesinos, campesinas y pequeños productores de la gran diversidad territorial rural del país. La importancia del acompañamiento oportuno y pertinente, radica en la posibilidad de cambiar las condiciones que han hecho de los productores, individuos bonsái, esto es, que sobreviven en condiciones inapropiadas para su crecimiento y desarrollo. El acompañamiento no solo es necesario sino indispensable para ascender en la escalera del desarrollo rural, integral y sustentable, que mejore su situación socioeconómica y productiva actuales. Para que sea efectivo, el acompañamiento rural debe de tener como centro y prioridad de atención al productor, individual y organizado. Por ello, con esta visión se propone un enfoque social y una estrategia productiva que surja de las capacidades, habilidades, destrezas y actitudes, que conforman las competencias fundamentales del productor. Este talento acumulado y heredado generacionalmente constituye la principal fortaleza del campo. Al ser prioridad federal, los sujetos agrarios de ejidos y comunidades agrarias –que paradójicamente viven en las regiones más biodiversas y que mantienen una condición de pobreza extrema–; están ante la oportunidad histórica de reemplazar aquellos programas asistencialistas y de contenido paliativo por políticas cuyo eje central sea el bienestar, el desarrollo y crecimiento a mediano y largo plazo de esta población rural. En él se centra el rumbo y contenido de lo que denominamos el Acompañamiento Humanista.

Una Metáfora para Entender la Realidad de Nuestros Tiempos: La Realidad de los Ciegos Sabios

La metáfora de los ciegos tiene una gran similitud con la vida real. Los técnicos, la mayor parte de las veces, están cegados por su especialidad, experiencias pasadas, sus vivencias y solamente visualiza una porción reducida del territorio rural. Ello les impide ver la totalidad inherente al territorio, sus relaciones con el productor y sus actividades, tradiciones, la comunidad rural y su cultura. Lo mismo pasa con los productores pertenecientes a una comunidad u organización campesina. Si bien cada uno está consciente de la necesidad de que esta mejore, sea más prospera y productiva, es muy común observar que entre ellos existen serias discrepancias en el cómo alcanzar el objetivo comunitario. Cada uno en lo particular puede aferrarse a su punto de vista, negar que los otros tengan la razón en los suyos, lo que hace aún más difícil el trabajo para el desarrollo humano y comunitario rural.

Una Propuesta para el Cambio y Transformación de la Territorialidad Rural

Estamos viviendo en una exuberante selva de información, pero inmersos en un desierto de conocimientos y sabiduría; en esta paradójica situación estamos limitados en el por qué y cómo hacer lo mejor. Es necesario separar la paja del grano, ya que es una tarea sensible el dirigir proyectos en territorios rurales pues involucra familias y comunidades rurales para las cuales las palabras desarrollo y crecimiento no ha tenido significado ni sentido alguno. El nuevo modelo de desarrollo y transformación está obligado a promover las capacidades, habilidades y destrezas de los productores; para que sean capaces de usar las tecnologías disponibles, independientemente del tamaño de su operación productiva. En este ministerio, un peso importante lo tendrá el acompañante técnico quien para emprender con éxito una empresa de tal magnitud, debe de dominar tres capacidades, que lo convierta en un verdadero gestor de la transformación:

1. prácticas técnicas (dirección y diseño de proyectos, planeación, cambio y transformación).

2. perspectiva (estrategia, procesos, cultura, valores) y

3. personas (comportamiento, comunicación, liderazgo, innovación, trabajo en equipo, autoconocimiento).

Se propone el desarrollo de un programa integral que considere la capacitación y certificación de los técnicos responsables del acompañamiento y facilitación de los procesos para consolidar e integrar las Comunidades de Aprendizaje Campesino (CAC´s); para que, con una visión integral, guíen al pequeño productor a lo largo del proceso de desarrollo humano, social y productivo. Esto es poner en marcha un Programa de Capacitación para el Acompañamiento en el diseño y puesta en marcha de los proyectos en cada CAC. La propuesta de acompañamiento diseñada consta de tres partes que a continuación se describen.

Un Acompañamiento más Humanista

En esta primera parte, a manera de marco de referencia o contextual para la ejecución del Acompañamiento, se abordan los fundamentos, condiciones, características y plataforma de acción del Acompañamiento Humanista. Se arriba a una definición operativa del mismo que sirve para delimitar sus alcances y funciones. Se especifica su alineación con el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024, en lo que respecta a cómo puede contribuir al propósito superior de alcanzar la autosuficiencia alimentaria y la recuperación del campo para todos los productores con énfasis en las regiones marginadas y los pequeños productores. Se propone enfáticamente la reactivación y fortalecimiento del Acompañamiento Humanista como responsabilidad del estado y la consolidación de un programa nacional de formación de los técnicos (productivos y sociales), facilitadores, coordinadores regionales y nacional del Programa Sembrando Vida; de tal manera que efectivamente sean el engranaje de coordinación intra e inter institucional que atiendan de tiempo completo todo el territorio rural y en particular faciliten el proceso de integración y fortalecimiento de las (CAC´s). La función o funciones del acompañamiento no define a un técnico, lo que describe y determina quién es un técnico que realiza el acompañamiento es el por qué lo hace. No todo está en brindar un servicio de acompañamiento, capacitación y asesoría a los productores: sino en brindar su experiencia valiosa para cambiar el entorno rural y valor de la producción. De esta forma, el primer paso para encontrar y enunciar el porqué del trabajo es ahondar en la búsqueda hasta que lleguemos a algo que conecte al técnico con el productor, que sea significativo y conduzca a una expectativa de mejoramiento. Con esta propuesta se pretende demostrar el proceso mediante el cual el Acompañamiento Humanista sea parte nuclear de la transformación rural, a partir de las CAC´s. Se sientan las bases para que el desarrollo rural sea integral, sustentable, incluyente y focalizado de acuerdo con las regiones agroecológicas y grado de desarrollo y organización de los productores que forman parte de las CAC´s. Puesto que el territorio es mas que agricultura, ganadería, bosques, pesca o acuicultura, ademas de otras actividades como turismo, minería, artesanías; y considerando que los técnicos que atienden las CACs están de tiempo completo en la comunidad, ellos pueden ser el vínculo o engranaje con otros aspectos básicos del desarrollo integral como programas de salud y educación.

La Transformación como resultado del Acompañamiento

Para la segunda parte, se revisa cómo bajo la guía y dirección de los técnicos responsables del acompañamiento, los productores se analizan el uno frente al otro, frente a sí mismos. En estos momentos de transformación cultural, recae sobre el técnico la enorme tarea de sentar a los productores frente a su parcela, frente a sus actividades productivas, para ayudarlos a entender qué es lo que les ha impedido avanzar. Este es el propósito de usar el Rubicón como una metáfora para la acción y toma de decisiones; en la que el técnico acompañante identifique los elementos clave –su maleta de técnicas, metodologías de comunicación, su confianza en sí mismo, — para enfrentar los retos más importantes y que los convierta en algo mucho más trascendente, en un proceso de cambio de habilidades y capacidades, que desemboque en nuevas actitudes, con las cuales pueda desbloquear la inserción de los campesinos en una nueva etapa de transformación rural. Como parte de su entrenamiento, el técnico se expone a los conceptos de cambio y transformación; esta última implica innovación, a partir de lo existente, desarrollar algo nuevo o distinto. El cambio, por su parte, involucra el reponer algo por otras cosas, y en este proceso muchas veces se eliminan cosas favorables o buenas. Se ilustra con ejemplos la diferencia entre cambio y transformación. Con ello se pretende que las resistencias, sabotajes y pensamientos restrictivos sean más pasaderos, encuentren otras fortalezas que encaminan a sus verdaderos talentos y sobretodo, cómo encontrarle el verdadero sentido al trabajo. La transformación que debe de empezar por el propio técnico debe darle las herramientas necesarias y suficientes para la transformación de los productores, sus familias y comunidad; para que se conviertan en personas que sean capaces de aprovechar los obstáculos y problemas que enfrentan y definir por si mismos los cursos de acción de mayor conveniencia para ellos; todo ello, dentro de la estrategia de comunicación, diálogo y participación las CAC´s . Se tiene que empoderar moralmente a los técnicos y todos los involucrados en la integración de las CAC´s, para que consideren a los productores rurales pobres como ciudadanos con dignidad y valores propios. Su inclusión como sujetos del desarrollo nacional, tendrá que darse sobre esta base ética del respeto a su dignidad. La situación de la pobreza tiene que verse desde la perspectiva de falta de oportunidades y libertad. La desigualdad existente, solo puede reducirse haciendo realidad las políticas antipobreza; por lo cual para el productor rural es esencial un robusto esquema de acompañamiento; que debe de partir de la capacitación del acompañamiento mismo, de fortalecer sus valores y principios, su conducta, su preparación técnica y sus capacidades de comunicación y habilidades contextuales. El técnico tiene que estar convencido de dar crédito, de reconocer el valor de las tecnologías tradicionales, que sepa valorar el trabajo incluyente en el cual el productor rural tiene mucho que aportar y por tanto el técnico mucho que aprender. A lo anterior habría que agregar una alta dosis de humildad, un elevado sentido de responsabilidad y compromiso, una inigualable confianza en sí mismo y autoestima y una insuperable pasión y entusiasmo. Con esto se prepara el terreno para crear el medio propicio y dispuesto para la transformación del productor y su territorialidad. Finalmente se hace énfasis en que, ante un campo con altos índices de pobreza, con una mayoría de productores pequeños ubicados en el estrato inferior de la productividad y vulnerable a los embates del cambio climático; el surgimiento de nuevas tecnologías y el reto de alimentar a una población en continuo crecimiento; el técnico transformador de esta realidad exige nuevos perfiles. Por ello, se describen algunos de los perfiles más importantes sin descuidar su visión de la cadena de valor total en que está inmerso cada CAC´s. Entre ellas destacan dos grupos: 1) Habilidades y aptitudes (valores) y 2) Competencias técnicas. Finalmente, en este apartado se hace hincapié en que ninguna tecnología por sola será capaz de transformar el cambio sin que se considere prioritariamente el talento humano, representado en nuestro caso por el binomio productor-técnico. Razón por la cual, los pequeños productores, los más marginados y en las comunidades más remotas deben de contar con los mejores técnicos, los más talentosos, comprometidos socialmente y más preparados técnicamente. Solo de esta forma podemos esperar contar con mejores productores, más competitivos y productivos. El orden es obligado: primero las personas, luego la tecnología blanda o dura, enseguida las innovaciones que acarrea y por último las expectativas que genera. Obligado es que los técnicos tengan bien claro que no hay innovaciones sin personas, que toda tecnología viene de la mente humana, que esta las crea, las inventa, las modifica, las adapta o las adopta. Antes de la transformación tecnológica está la transformación personal.

Los Resultados del Acompañamiento ¿Para Qué?, ¿Para quién? y ¿Por Quién?

En esta sección final de la propuesta se enlazan a todos los involucrados en el desarrollo rural a fin de especificar su papel dentro del Acompañamiento Humanista. Se deja en claro que la transformación rural debe de considerar además de los involucrados, a todos los elementos que limitan, delimitan y obstaculizan el desarrollo del campo: el productor, la economía, la comunidad de aprendizaje campesino, el entorno ecológico, el gobierno y el Técnico responsable del acompañamiento. El trabajo del técnico con el productor es la de un facilitador que está listo cuando lo necesitan, que confía en los productores y ellos confían en él, que lo que se haga en el campo es el resultado de su esfuerzo conjunto, que ambos se motivan mutuamente y que, avanzan hacia la meta a sabiendas de que uno es el que llega y otro el que conduce: pero ¿Quién conduce a quién? ¿Quién es el conductor y quién es el conducido? En el Acompañamiento, ambos conducen y ambos son conducidos, hay una simbiosis en la que ambos crecen, en que ambos hacen sinergia y multiplican su esfuerzo, tiempo y recursos. Al final son uno solo, con un propósito, con una meta, con un común denominador: el dar mejores resultados mediante el intercambio de conocimientos y experiencias dentro de las CAC´s. Visto desde esta perspectiva, el técnico está al servicio del productor, para facilitar su mejor desarrollo y el de todos, para empoderarlo con nuevas maneras de hacer su trabajo, para transformar sus manos y mente en poderosas herramientas. Por ello, el acompañamiento no solo se mide por cuantos kilos más de carne o granos se produjeron, sino por las actitud y mentalidad del productor, que lo transforma en un nuevo productor.

Epílogo

El Acompañamiento Social-Técnico para Integrar y Fortalecer las Comunidades de Aprendizaje Campesino

Finalmente se hace una síntesis que permite visualizar el carácter necesario e indispensable del Acompañamiento Humanista para el desarrollo rural. La metáfora del bonsái se usa para ejemplificar las condiciones en que ha estado inmerso el campesino y que le han impedido y desarrollarse como persona y como productor. situación que ni es natural ni es irreversible. En el acompañamiento reside la posibilidad de hacer realidad el emprendimiento para empoderar a las mujeres y hombres del campo y abrirles la oportunidad de atravesar el umbral de la pobreza, marginación y desempleo. Ahora más que nunca, ante una política orientada a los pequeños productores rurales, el resurgimiento de un acompañamiento renovado cobra especial importancia y vigencia por la oportunidad de poner en marcha un nuevo modelo de acompañamiento rural, acorde al diseño de los lineamientos de desarrollo rural, en particular al programa que se inicia en esta administración federal por parte de la secretaria del Bienestar: Sembrando Vida. Con esta una nueva visión institucional, se hace realidad el enfoque territorial del desarrollo, al declarar explícitamente los conceptos de Territorio Rural y Comunidades de Aprendizaje Campesino. Para estos últimos se busca que además del componente productivo se consideren otros aspectos, tanto en su diseño como en su implementación: que asegure el establecimiento de acciones coordinadas y articuladas para el fortalecimiento de la integración comunitaria territorial. Por tanto, la efectiva puesta en marcha de los servicios de acompañamiento técnico, asesoría y desarrollo de capacidades debe de considerar lo relativo a la salud, educación, alimentación, la economía social y la asociatividad. Esto es el desarrollo territorial sustentable desde abajo, que cumple con los tres criterios de la sustentabilidad que son, el económico, el social y el ecológico-ambiental. Para lograrlo, deben dejarse atrás paradigmas obsoletos, mentalidades negativas y obsoletas que solo incidieron en el estancamiento del campo. Mucho del lastre de la vida rural tiene como origen este pensamiento. Sí es posible cambiar nuestra manera de pensar y actuar. Sí es posible el cambiar y transformar la vida de los demás, no como sueño guajiro o utopía, sino como realidad de lo posible. Un productor requerirá para ser un productor exitoso, más que conocimientos técnicos, de elementos y herramientas que les permitan su desarrollo como personas; y por ello, adquirir las habilidades y capacidades para dirigir y tomar las decisiones sobre su propia actividad productiva. De la suma de actitudes y habilidades un productor tendrá la oportunidad consciente de dimensionar el impacto que tenga su producción y el alcance de su rol en la sociedad. El acompañamiento rural en nuestros tiempos de transformación debe tener necesariamente una orientación humanista. Más que una revolución tecnológica, el desarrollo rural requiere de una revolución humana; un cambio de enfoque que provoque la transformación personal y social, una nueva manera de acompañar técnica y socialmente al productor, que sea permanente, calificada, en todo el territorio rural, que esté vinculada y comprometida con el desarrollo humano, que sea incluyente social y culturalmente, que integre los conocimientos tradicionales con las innovaciones tecnológicas. El futuro del desarrollo rural descansa en los hombros del acompañamiento, visto más que como un gasto como una inversión. Es invertir en el talento del productor rural, en su capacitación y desarrollo. Esta es el nuevo esquema de acompañamiento que debe sustentar la transformación rural. Esta es la propuesta que hacemos a este innovador programa social productivo:

El Acompañamiento Social-Técnico para Integrar y Fortalecer el trabajo en las Comunidades de Aprendizaje Campesino

Reflexión Final:

La Invitación

En los lineamientos operativos del Programa Sembrando Vida se especifica que los técnicos operativos del programa trabajen con los sembradores-productores “en un espíritu de compartir conocimientos y experiencias, aprendiendo de la sabiduría de las gentes que han convivido con la naturaleza, y especialmente con su territorio específico, por muchas generaciones”; esta no es una tarea menor e implica el crear un ambiente de aprendizaje y respeto mutuos. Este espíritu de compartir se entiende como su capacidad para llevar a cabo actividades de integración y fortalecimiento de las CAC´s. Lo cual a su vez requerirá de los técnicos una amplia gama de habilidades, conocimientos, valores y actitudes. Por esta razón, como reflexión final de la propuesta de capacitación para la formación de técnicos en acompañamiento social y productivo, se incluye La Invitación, un documento elaborado por Danah Zohar y su esposo Ian Marshall, como una buena motivación para incluir en nuestro trabajo la Inteligencia Espiritual y el Capital Espiritual, como piezas faltantes en nuestro camino hacia la sustentabilidad. La espiritualidad –alejada de cualquier significado religioso o de creencias- ha sido considerada por la Organización Mundial de la Salud como una capacidad que nos lleva responder las preguntas fundamentales del sentido y propósito de la vida. Ella, la Dra. Zohar, es la autora del libro La Inteligencia Espiritual, que no es otra cosa que la inteligencia para crear, para tener valores y fe. La Dra Zohar sintetiza las razones que impulsan a una persona a crear su trabajo, carrera o negocio: a) La oportunidad. Al visualizar el entorno e identificar y que hay un hueco para algún servicio o producto, es alguien que afirma “Alguien necesita esto. Yo estoy dispuesto a dárselo”; b) El talento. El individuo al examinar sus recursos personales y sus aptitudes está en condiciones de afirmar ante su entorno “Yo puedo ofrecer esto”; y c) La causa. La persona no empieza pensando en una empresa o en una carrera, sino en una sensación de necesidad interna y dice: “Esto tiene que existir. Esto tiene que suceder. Yo tengo que hacerlo”.

En relación con el trabajo ante las CAC, esta reflexión ubica al técnico responsable del acompañamiento ante una oportunidad, con fortalezas que puede convertir en talentos y una causa por la cual luchar. Es una invitación a conocerse mejor, a servir mejor, a afrontar los riesgos del trabajo y a luchar por sus ideales. Es una invitación para que fortalezca el programa Sembrando Vida, Acompañando la Transformación del Productor Sembrador.

*Jorge Galo Medina Torres, consultor, Director de Q Asesores Agropecuarios y Rector de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro (2006-2010)

**Araceli Martínez Vargas, egresada de la Universidad Autónoma Chapingo, Directora de Cooperativa Yoliti, SC de RL de CV.

***Lorenzo Alejandro López Barbosa, Profesor Investigador de la División de Ciencias Socioeconómicas y Coordinador del Programa de Posgrado Interdisciplinario en Sustentabilidad de Recursos Naturales, Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro.