15 de Septiembre: Mucho que celebrar

Todos los países tienen una fecha de nacimiento, el nuestro México, nace este día, hace 205 años. Un largo camino, lleno de claroscuros, de retos, de oportunidades, pero sin duda un sendero que nos ha conducido a ser una gran nación, con más de 100 millones de habitantes, casi 200 millones de hectáreas, con una gran biodiversidad –cultural, social, ecológica y económica.

Con este pensamiento, en esta fecha, en la ciudad de México, capital de mi país, inicio mi primer post.

En este día, cumplo 2 años, 8 meses de haber regresado a esta gran ciudad a cumplir con mi destino. Inicié mis actividades en el gobierno federal, en la SAGARPA, haciéndome cargo del Extensionismo Rural; el proceso de acompañamiento técnico, de formación, de educación y comunicación con los productores rurales de México. Encomienda altamente gratificante, de aprendizaje, de creatividad y constructiva. Como el ave fénix, la extensión rural resurgió en el diálogo y en el ejercicio público, revisamos las viejas y pólvoras veredas, dimos cuenta de los éxitos del pasado, desechamos lo obsoleto y retomamos una nueva vía, actualizada y pertinente a las circunstancias del campo mexicano del siglo XXI. Con los pies en la tierra, dimos rienda suelta a nuestra imaginación para idear nuevas rutas que mejor sirvieran a los productores, para incorporar a un talentoso ejercito de profesionistas comprometidos con su carrera, con el campo y con los campesinos, para conciliar las necesidades agroalimentarias del país con las de los productores.

Este blog está dedicado al binomio productor-extensionista, en el cual reside el éxito de todo programa tendiente a mejorar las condiciones productivas y de vida en el campo. Soy Ingeniero Agrónomo, con una formación teórico-práctica que me permite ser objetivo, el valorar que no hay nada más práctico que una buena teoría. En este momento viene a mi memoria una frase que me ha guiado por muchos años, que me ha hecho reflexionar en lo útil que es tener perspectiva en lo que se hace, en buscar equilibrios que eliminen excesos –o de teoría o de pragmatismo– , reducir dogmatismos y ampliar los horizontes de las posibilidades, en buscar el sentido humano de lo que se hace:

“…Es inútil saber que hacer sin tener idea de como hacer las cosas…igualmente, no tiene sentido saber como hacer las cosas sin tener idea alguna de lo que es importante hacer…”

(Delattre, J. 1978. The humanities can irrigate deserts. Foreign Language Annals11:7-8)

Efectivamente, las humanidades pueden hacer florecer a los desiertos, reducir la brecha entre los que menos tienen y más poseen, entre pobreza y abundancia, entre justicia e injusticia, entre soñar y hacer realidad tus sueños. Mediante las humanidades es posible encontrar más oportunidades para nuestra capacidad de pensar, comunicarnos, juzgar, apreciar y poner en marcha diversas iniciativas. Como lo dijera el Quijote: ‘encontrar salidas dulces a amargas dificultades’. Las humanidades nos proporcionas un firme basamento para apreciar y compartir las experiencias de otros, de aprender de sus vidas y de sus pensamientos. Y sobre esta base, hoy inicio un largo camino de aprendizaje en el amplio sendero de las posibilidades humanas.IMG_1462_2

 

 

 

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